El anclaje es la parte del trabajo que nadie mira y que, sin embargo, decide si una malla de seguridad protege de verdad. La malla monofilamento que usamos es muy resistente, del tipo red de pesca, casi invisible y sin bloquear la vista, pero esa resistencia solo sirve si el sistema que la sujeta al balcón, a la ventana o a la terraza está bien resuelto. Por eso tratamos la fijación como una parte propia del servicio y no como el último detalle de la instalación.
Llevamos 12 años instalando protecciones en Santiago y la Región Metropolitana, con más de 600 trabajos realizados. Esa experiencia nos permite definir con tus fotos el tipo de fijación correcto para cada superficie. Si quieres ver el servicio completo, revisa nuestra página de instalación de mallas de seguridad.
Es el sistema más usado en balcones y ventanas de departamento. Se perfora la superficie en puntos definidos, se inserta el taco y sobre él va la alcayata, que recibe el cable perimetral con el que se tensa la malla. La cantidad de puntos y la distancia entre ellos se calculan según el tamaño del vano: una malla resistente con pocos puntos de fijación termina cediendo por los bordes, que es justamente donde no debe ceder.
Cuando el vano lo permite o buscas una terminación más prolija, la malla se monta tensada sobre perfilería de aluminio fijada al contorno. El perfil reparte la tensión a lo largo de todo el borde en lugar de concentrarla en puntos aislados, deja un acabado más limpio y facilita retirar o reponer la malla más adelante sin volver a intervenir la superficie.
En hormigón la fijación es la más directa y firme, porque el taco trabaja en un material macizo y estable. Es el caso típico de las losas, los cantos de balcón y los muros perimetrales de edificios.
En ladrillo y albañilería el criterio cambia: se busca el macizo y se evita la junta de mortero, que es la zona débil del muro. La perforación se hace con más cuidado y a veces se aumenta la cantidad de puntos para repartir el esfuerzo.
En estructura metálica y marcos de aluminio trabajamos sobre el perfil existente, con fijaciones adecuadas al espesor del material, sin deformarlo.
En barandas de fierro, aluminio o vidrio el anclaje se toma de la propia baranda o de los muros laterales, según cómo esté construida. En vidrio nunca se perfora el cristal.
Una malla de seguridad no falla por el tejido. Falla por el borde. Cuando un niño o una mascota se apoya contra la malla, toda esa fuerza viaja hasta los puntos de fijación, y son esos puntos los que tienen que resistir. Por eso una malla instalada con pocos anclajes, con tacos que no corresponden a la superficie o con una tensión despareja puede verse bien el primer día y soltarse justo cuando se la necesita.
Elegir bien también evita daños innecesarios en tu departamento. Un anclaje correcto es una perforación pequeña y bien ubicada, no una intervención mayor en el muro ni en la fachada del edificio.
Con tus fotos revisamos el tipo de superficie y las condiciones del vano, y con eso decidimos el sistema de anclaje. En casos puntuales, cuando la ubicación lo exige, también trabajamos con malla metálica o gallinera en lugar de monofilamento, y el anclaje se adapta a ese cambio de material.
Cubrimos Santiago y toda la Región Metropolitana, incluyendo Providencia, Las Condes, Ñuñoa, Vitacura, Quilicura, Maipú y La Florida.
Las consultas que más nos hacen antes de fijar una malla. Si la tuya no está aquí, escríbenos y la resolvemos.